Hay todo un mundo por descubrir

La gran montaña rusa


El sol, ese cuerpo cálido y brillante se asoma por la ventana de mi tienda dando así comienzo a una nueva jornada de aventura, rápidamente levanto mi campamento y monto mi equipaje en la bicicleta.

Ya mas descansado retomo por un camino de ripio que kilómetros mas adelante me llevaría a la solitaria ruta 21, no paraba de sorprenderme con esos paisajes rurales llenos de colores y esas ondulaciones que parecen viajar a lo largo de todo el país.

Pasaron unas dos horas desde que comencé a pedalear, solo veo campo, no hay paradores, estaciones de servicios o un lugar donde tomar un desayuno, y por ese motivo tengo que recurrir a las almendras y un vaso de agua con temperatura ambiente. Por momentos el viaje se torna muy difícil y siento que no avanzo, que por mas que pedalee siempre estoy muy lejos de cumplir este sueño, es una "Gran montaña Rusa" que se extiende a lo largo y ancho de este lugar, es algo de nunca acabar.


Los promedios no existen, toda planificación de kilómetros por hora planeados en casa durante meses parece ser en vano, la velocidad promedio no supera los 15km/h, las subidas son a 6km/h y luego se baja a 63km/h, no estoy mintiendo fue así como luego de luchar durante varias horas para subir el cerro "San Juan"   con 48Kg de carga a una velocidad no mayor de 6km/h, mi cuerpo y la bicicleta eran como una sola maquina, ya no tenia fuerzas para seguir subiendo pero no podía dejar de pedalear era una sensación muy extraña. Una larga e interminable bajada a 63km/h renuevan mis ganas por seguir, los ojos se llenan de lagrimas por la felicidad pero el orgullo no dejan que estas se caigan, fue un momento de mucha adrenalina agarrado fuertemente y firme al manillar expulso un grito de felicidad que me acompaña en toda la bajada.


El Sol esta ardiendo y todo parece derretirse sobre la ruta, 41º de temperatura transforman la ruta en una pesadilla, todo brilla, todo arde, varias horas en busca de un poco de sombra que parece nunca llegar pero no mucho mas adelantes veo una tranquera abierta junto a la ruta con un enorme árbol ofreciendo una gran superficie de sombra, ademas era hora de almorzar y no lo dude un solo minuto mas, doble como venia y entre.



La estancia se llamaba "Los Ocres", me despoje rápidamente del casco y de mis pertenencias, me recosté bajo la sombra del árbol pero a los minutos del descanso y soledad se acerco una perra a jugar, no soy muy amante de los perros pero esta era la única compañía que tenia después de varias horas de viaje. 



Mas que relajado mirando la ruta veo una camioneta Mitsubishi gigante entrando a la estancia a toda velocidad, quede paralizado no sabia si tomar mis cosas e irme o quedarme ahí, para la camioneta se abre la puerta y baja una persona de unos 40 años aproximadamente, me saluda baja unas cosas de su camioneta se sube y se va tan rápido como cuando llego.

Bueno deje de preocuparme y me prepare para almorzar, tome me sandwich pero nuevamente se presentaba un problema, tenia poca comida y compañía, no podía negarle comida a la perra ya que algo que había aprendido durante estos kilómetros era que mientras mas persona me volvía mas libre estaba. 

El almuerzo se terminaba pero la gran montaña rusa seguía ahí esperándome...


 

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